jueves, 31 de diciembre de 2009

La luz se está atenuando. Mis Directores suben al escenario y nos dedican unas palabras de agradecimiento para los que componemos la Revista, de modo sincero. No nos resulta raro escucharlos pues lo hacen a diario. Después, se dirigen a sus insignes invitados y sinceramente aplauden su apoyo durante el año tan duro y tan crítico para el sector y la sociedad. Los presentes acogemos el discurso con aplausos.

En medio de tanto jaleo, tengo la sensación de que me observan. Miro a mi derecha y allí está Martín, que no parpadea y que me obliga a dar un trago a mi copa confundida. ¿No deseariáis leer el pensamiento de los demás? Yo sí. No sé si Martín está tomando medidas para hacerme un retrato o es que le interesan directamente mis medidas sin más. ;-)

El beber a tragos imitando el savoir faire de Jaime Beltrán me obliga a visitar el concurrido baño. Por el camino me encuentro al aparecido Jaime desplegando sus artes con Velma, la última top model de éxito menor de veintiuno. Acaba de llegar a nuestro país. Chico listo, le enseñará la ciudad y algo más.

Creo que estoy loca. Veo sus maniobras con la niña-mujer del este y no me importa. La mira como me mira a mí. Estoy curada, me digo mientras intercambio comentarios sobre trapitos con compañeras y conocidas.

Me coloco a mi vuelta a un lado con Lupe e Inés que se han hecho misteriosamente con unos aperitivos. Alex y Martín aparecen riendo y comentando no sé qué. Alex ya no le llama el okupa del pincel y Martín no le niega la entrada a su antiguo hogar (relee el post Buscar nido y daños colaterales).

- Estás preciosa, Milty Flinn.-me sorprende Martín.
- Gracias. Tú no estás nada mal. -No miento. ¿Se notará?
- Me han ofrecido exponer en Nueva York....

Continuará ...

martes, 29 de diciembre de 2009

El día de la fiesta de las fiestas. El día que Jaime Beltrán volvía a mi vida. El día que ... Espero que recordéis el previo a la Fiesta de mi Revista. Así que seguiré por donde lo dejé. Si la memoria falla, lee el post "Cuento de una Fiesta de Navidad".

El edificio que alberga el evento del año está tan iluminado que parece todavía de día. Las celebs se mueven como peces en el agua con sus taconazos. Los cinco: Alex, Lupe, Inés, el pintor que aparece siempre en el último minuto y yo, dejamos los focos atrás y nos dirigimos a la escalinata que se bifurca en dos en la segunda planta que acoge todo el tinglado.

Alex va escoltado por Lupe e Inés. Detrás Martín y yo seguimos su paso, en un silencio incómodo para mí que intento romper.
-¿Cómo te ha ido en Barcelona?- digo mientras echo un rápido vistazo y me choco con el aire que tiene de perdido, de bohemio, de enfant terrible que sé que podría hacerme extraviarme a mí también.
- Mejor de lo que pensaba.- Después, más silencio.
-¿Vendiste mucho?- ataco de nuevo.
- Sí.

Alex y las chicas se dan la vuelta exigiendo una foto junto a la dama escultural que preside el corredor previo a la entrada al salón reservado y que nos da la bienvenida. Clic. El móvil de Martín inmortaliza la foto y me doy cuenta de que algo no va bien.

Entro con Lupe de mi mano, la emocionan estas cosas sobremanera. Conoce casi tanta gente como yo allí, así que se desenvuelve con soltura y rápidamente besamos y sonreímos a partes iguales. Alex, sin embargo, tira de Inés y de Martín, que finalmente pasan de convenciones y se lanzan a por una copa sin remordimientos. Entonces mi amigo también iniciado en el arte de relacionarse sigue nuestra estela de besos y risas compartidas.

- Milty, Milty, Milty .... Milty Flinn.... - alguien canturrea a mis espaldas. Su voz me eriza la piel. Me trae recuerdos, qué queréis que os diga. Otra vez el método un, dos, tres ... Respiro y me giro rápido con mi sonrisa super ensayada para que no se note que la ensayé.

- Beltrán. ¿Cómo te va?- digo comprobando que pese a mis ruegos su pelo sigue ahí y su media sonrisa sexy también.
- Pues de vuelta. - me casi susurra al oído y da un trago a su copa manejando los tiempos como nadie. Le odio. - Intentando recordar por qué me fui. Esto es genial.- y me echa una mirada de las que detestaba pero que me derretían. Dios, necesito agua, necesito a ... Martín. Le busco con la mirada y le encuentro charlando con el Director de arte de la Revista. No me gusta como me mira. Algo pasa. Me despisto. Lo he conseguido. Jaime me cuenta algo de su vida que no me importa nada y que dejo que caiga de su boca al suelo enmoquetado sin problemas.

Continuará ....

lunes, 28 de diciembre de 2009

Sonó el teléfono. Poco a poco se estiró y puso el agua para ducharse. Se encontraba algo cansada, pero feliz. El día de ayer había sido divertido y especial.

Media hora después, bajaba al restaurante del Hotel a desayunar. Allí estaba el grupo. Habían guardado un sitio junto a Leo, que en ese momento, endulzaba su café y tenía gesto serio.

- Buenos días a todos.
- Buenos días- contestaron.

El grupo guardó silencio. Sin duda se preguntaban qué había pasado anoche. Leo ni la miraba y tomaba su café sin expresión. Marta no pensaba decir nada. Disfrutó de su desayuno hasta que Víctor, se interesó:

- ¿Qué tal ayer?– Todos la contemplaban expectantes, salvo Leo, que parecía tener pegada su mirada a la taza.
- Bien.- Silencio.
- Amaro es muy buen tío y un gran amigo- siguió Víctor.
- Sí, es encantador – respondió Marta, mientras Leo mataba mentalmente a Víctor.

Tras la aclaración, que no aportaba nada a los cotilleos matutinos que habían disfrutado aquella mañana, volvieron a la normalidad y retomaron los temas profesionales.

Marta miró a Leonard y él la devolvió la mirada firme. No se tragaba lo de “es encantador”. Un tío así se la llevaría a la cama . Ella no encontró nada parecido al desdén en su expresión, sino que descubrió decepción e incluso dolor. Ésto le hizo sentirse incómoda pero, también atraída por él. Llevaba tiempo suspirando por Leo, aunque trataba de no hacerlo , y no era nada fácil. Estaba claro que sus pasos iban por lugares distintos. Entonces recordó la escena en el New Bombay. Se estremeció.

Cuando el grupo acabó, se levantaron para dirigirse al Salón de Actos.

- ¿Estás muy cansada? – Preguntó Leo, de espaldas a Marta.
- No. Estoy bien. Gracias.
- Me gustaría que habláramos…
- Si es lo de ayer. Lo olvidé. Tranquilo, Leo.

Él calló. Sintió un dolor que como médico descartó que fuera corporal. Le estaba rompiendo el corazón y ella no lo sabía.

Continuará ...

domingo, 27 de diciembre de 2009

Enseguida llegaron. Amaro aparcó y se quitaron los cinturones, girándose él hacia ella.
- En fin, Amaro….
- Me lo he pasado muy bien- dijeron casi al unísono. Lo que provocó que rieran.

Pero él de pronto se quedo serio y acercó su cara a la de ella. La besó en los labios muy despacio, de modo delicado, y se retiró.

Volvieron a sonreir y se besaron relajados. Marta observó la camisa de él, que dejaba entrever el pecho velludo, lo que la hizo estremecerse y pensar en quitársela y descubrir lo demás. La música les animó un poco más. Amaro la acariciaba seguro provocando en ella sensaciones muy agradables… Se fueron separando, sabedores de que hasta ahí podían llegar en el parking de un hotel.

- ¿Quieres venir a mi casa? – él la tentó.
Marta, miró el reloj y se imaginó en tres horas dando una conferencia y escuchando a otros entre bostezos. Tenía que trabajar.

- Vale, vale . Pero, ¿ me vas a llamar?
- Sí.
- Oye, me apuntas el tuyo. No es que no me fie. Es por si necesito un abogado.
- Te lo apunto aquí.- Le cogió la mano. Las cosquillas le provocaron escalofríos y que la atrajese hacia él un par de veces apremiante. Pero se tenían que despedir.
- Gracias por esta noche, Amaro.
- Llámame.

Amaro esperó a que ella entrase en el Hotel. Marta subió a la habitación bastante contenta y cansada. Se tumbó y, desde la cama, llamó a recepción para que la despertaran a las siete. Antes de que todo su cuerpo tocara las sábanas, ya había cerrado los ojos y caído en un placentero sueño, en parte provocado por el madrugón del día anterior, los encuentros amorosos y el exquisito vino espumoso…..

Continuará ...
El estrés navideño golpea duro según señalan los expertos. Busca razones que no sean los regalos ni las comidas opíparas sin sentido por las que las Navidades merecen la pena. Eso fue lo que me encargó el Director de la Revista para mi columna. Reflexionemos: a mí me gusta ir por las calles de Madrid. Todo está iluminado: árboles de Navidad fashion y palabras mágicas como Paz y Felicidad se reparten bajo el cielo de la capital. El sonido que me rodea es más musical, parece que la gente ríe más. Los niños tienen los ojos más grandes que en otra época del año, fijaos. Miren donde miren hay colores brillantes, juguetes, adornos increíbles. Un hecho navideño a destacar es que entrar en un bar es casi imposible, pero una vez que tienes tu cervecita y tu tosta, el mundo cobra sentido, ya que estás un poco aturdid@ de tanto villancico, tanta bola y tanta luz. Es ahí cuando miras a los tuyos que en ese momento te rodean y compruebas que están tan a gusto como tú y sonríes. Te sientes afortunad@. Recuerdas a los que no están y vuelves a sonreir. Ellos lo harían. Finalmente, me doy cuenta de lo importante que son las costumbres en nuestra vida. Si cierro los ojos puedo revivir el vermú del día de Navidad con mi familia con todo detalle y rememorarlo ahora que necesito paz: unos berberechos, unas patatas de churrería, unas risas...Ummmm. Probadlo. Fuera estrés. Sólo nuestro momento navideño favorito . Venga, hay que elegir uno. Si eres un@ de la horda de los antinavideños el reto es mayor. Ojos cerrados. Se trata de algo extraordinario que sólo se da en estos días. JO JO JO. FELIZ NAVIDAD.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Cuando Amaro regresó con paso firme, se sintió agradado al comprobar que provocaba algún efecto en ella, pues le observaba desde el otro lado. Aunque estaba convencido también de que le diría adiós esa noche sin más.
- ¿Vamos?. Tengo el coche detrás.

La salida fue bastante lenta, porque todos los clientes querían saludarle. Él la llevaba de la mano. Algunas chicas le miraban inquisidoras. Entonces ella se sintió un poco una más. “¿Acompañaría cada noche a sus amiguitas para luego irse a la cama con ellas?”. Estaba claro que mucho éxito tenía que tener y entonces, cuando otra idea negativa iba a asaltarla, él se dio la vuelta y le apretó la mano
-Hoy hay mucha gente ¿eh? Me gusta que todos disfruten de este lugar. – Sonrió con la expresión que a Marta le recordó a un niño.

Así fue cómo se dio cuenta de que quizá Amaro tuviese muchas cosas por descubrirla que a primera vista no era posible imaginar. Se despidió amigablemente del enorme portero y se dirigieron a un patio que resguardaba diversos coches .
- Todos los chicos aparcan aquí porque si no es imposible… Es aquel deportivo negro.

Se subieron mientras Amaro contaba la forma tan original que Joss, el portero grandullón, tenía de aparcar, ya que su coche ocupaba casi dos huecos.

Una vez sentados, Marta notó que el coche olía a él. Un aroma de colonia masculina que le agradaba. Se pusieron el cinturón en silencio y antes de arrancar, la pidió opinión sobre la música que quería que llevaran y ella le pidió algo de R&B.

-Tengo al rey de la motown: Marvin Gaye. ¿Qué te parece?
- Ok, genial.
- Me dijo Víctor que estáis en el Saint Maurice ¿no?- Ella asintió. - Bueno pues está muy cerca, pero te llevaré por la costa. … Te regalo más vistas.

Mientras sonaba una canción muy sensual. Él con rapidez cambió por algo más rápido y disculpándose la dijo: - Mejor, ¿no?. Este paisaje precisa algo menos ….
Marta le miró esperando que saliera de dónde se había metido.

- Cálido– acertó a decir.
- Hombre es que el R&B es así . … muy cálido. – Rieron los dos.
- Mira, eso es el faro. – Señaló sin dejar de atender a la sinuosa carretera. – Tu hotel está allí, ¿ lo ves?
- Ah sí… Parece otro faro.
- Y, ¿ hasta cuándo estáis?- dijo sonando algo distraído.
- Mañana por la tarde cogemos el avión a las ocho.
- ¿Te gustaría comer conmigo? – dejó caer.
- Me encantaría, pero el acto de clausura es a las tres y media y dan un lunch, ya sabes.
- ¿Y un café? Sólo si te apetece, claro .
- Vale. Pero dame tu móvil y te aviso cuando … Ahora no llevo móvil- se quejó ella.
- Ah, mira, abre la guantera . Verás unas tarjetas. Coge una. Son del New Bombay, pero en otra puedes apuntar tu número con el boli que hay en ….

Dirigió su mano hacia la guantera y, tanteando, cogió un boli. Cuando la sacó, su mano tropezó con la de ella.
- Perdona. – La miró. Se hizo el silencio mientras más música cálida les rondaba.
- Bueno, ahí puedes ponerlo.
Continuará ...

viernes, 18 de diciembre de 2009

-¿Conoces a Víctor desde hace mucho?
- Sí, éramos amigos de adolescentes cuando él venía de vacaciones. Cuando mi padre murió y me dejó esto, él me ayudo. – pareció recordar, mientras perdía su mirada en la inmensidad.
- Así que, ¿tuviste que levantar solo todo esto?
- Sí, mis padres tenían esta casa por mis abuelos maternos. Mi madre murió muy joven y mi padre decidió que la podría convertir en un Hotel, pero … no le dio tiempo. …- pareció ensombrecerse por unos instantes y después, suspirando, sonrió. – Entonces me quedé con ello y algún día puede que me meta en lo del hotel. Pero de momento, las copas son más fáciles.
- Es un sitio precioso. Seguro que triunfaría.
- Ya. Y tú, ¿eres abogada?
- Sí. Me ocupo de la responsabilidad civil del hospital donde trabaja Víctor.
- Pero debe ser muy difícil, ¿no? ¿Les defiendes o vas a por ellos?- preguntó casi contrariado.
- Pues, depende. Hoy por hoy trato de evitar que actúen mal . En realidad, les estoy enseñando a….
- Que no se pillen los dedos ¿no?- apuntó él.
- Sí, más o menos, aunque en esta profesión el paciente está permanentemente cabreado y muchas veces pagan justos por pecadores… Así que depurar responsabilidades es más fácil. Si lo has hecho mal ….
- Pero el que lo hagas bien o mal es difícil de saber a veces …. Por ejemplo, puede que el paciente muera y el doctor haya hecho lo que ha estado en sus manos, y sin embargo ….
- Así es. Por eso necesitamos que todo esté claro.
- Y, ¿ no te da mal rollo que se revuelvan contra ti tus compañeros? – la miró extrañado.
- Son mis clientes y … vengo a ser algo así como un Fiscal.. si hay que acusar acuso, pero si no …. Defiendo hasta el final y siempre sobre la base de las formas, o sea informes, sus actuaciones, seguimiento que realizaron a los pacientes ….
- No sé, lo veo muy difícil. Debes tener un carácter fuerte…
- No sé si fuerte, pero firme he de ser.. pero no soy un ogro… - Le expresó divertida.
- No, señor…. – se cuadró él . Rieron.

Las horas pasaron y la bebida se acabó. Marta consultó el reloj de él y decidió que se acababa la noche.
- Uy que tarde…- Se levantó.
- Cenicienta… no me dejes… Son sólo las cuatro y media…. Bueno, pues te llevo al hotel.
- No sé si… Voy en taxi. – Ella evitó que se acercaran más.
- Te llevo, Sargento. – más risas.
Cuando salieron a la terraza, la música volvió a sonar. Seguía habiendo gente aunque ni rastro de sus acompañantes.
- ¿Me esperas aquí? Voy a por las llaves. ¿Ok?

Mientras, se asomó a la terraza y golpeó su mirada con la del rincón en que había tenido lugar el breve encuentro con Leo. Marta se estremeció y esperó que fuera a causa de la brisa y no por el recuerdo. Si bien la aparición de Amaro le había paliado el sentimiento que le provocó la situación vivida con él. Se dio la vuelta y buscó con la vista a su nuevo amigo y observó desde allí cómo daba instrucciones de cierre. Era un hombre decidido además de muy atractivo y atento con ella. Hacía que se sintiese especial, lo estaba empezando a notar.
Continuará ...

lunes, 14 de diciembre de 2009

Después de unos días compartiendo con vosotr@s la historia de mi hermana (que seguirá), tengo la necesidad de narrar cómo se está desarrollando el día de hoy, el día de la gran fiesta de la revista para la que trabajo y es que son las nueve y ya estamos preparados. El gran evento se inicia a las diez menos cuarto.

Hay tiempo. Hemos quedado en casa de Alex para vestirnos juntos y asesorarnos unos a otros, lo de siempre. Lupe irá con un vestido palabra de honor de color azul eléctrico de Amaya Urzuaga que hace destacar su piel morena. Inés con un cuerpo de color clarete de encaje sobre una falda que compró en un outlet de Juan Duyós. Mis contactos en la revista me consiguieron un traje de noche camel de Ángel Schlesser cruzado en la cintura y que adoro. Alex irá de riguroso negro pues esta época del año no sube mucho su ánimo. Ya os conté lo de su familia, y es que antes, por lo menos, intentaban guardar las apariencias, pero ahora es distinto, ya sabéis. Está bastante sensible y aunque desde hace mucho lo celebramos en mi casa (mi madre adoptó a mi amigo cuando Marta se fue a París) esta vez está convencido de que los Vázquez ni siquiera harán la llamadita de rigor.

Hemos bebido una cervecita y degustado una tapa y estamos on the mood, o sea, con ganas de juerga. No he comentando nada, pero falta Martín, el pintor. Tiene la invitación pues el propio Alex la deslizó bajo su puerta como acordaron, ya que él estaba exponiendo en Barcelona. No sé si al final aparecerá.

Última vez que me arreglo el pelo, lo juro. Cogemos las invitaciones y tomamos un taxi. Caminar con ciertos zapatos resulta misión imposible. Ya hay gente en la puerta, localizo a Jaime Beltrán. Allí está mi espíritu de las fiestas pasadas. Sigue igual. No ha cambiado nada: estupendísimo. Un Auténtico Encantador de Serpientes. Trago despacio para que nadie note que estoy a punto de hiperventilar.

Miro el suelo por donde piso y agarro fuerte a Alex, pero me quedo muerta cuando veo a nuestro bohemio, a Martín, apoyado en una columna admirando sin especial interés a las celebrities que sonríen en el photocall. Uno, dos, tres … Vale, está impresionante. De pronto, su mirada azul se choca con la mía. Respiro y me intento componer. Ahora me sonríe el espíritu de la fiesta presente.
Continuará …

viernes, 11 de diciembre de 2009

Marta se sentía atraída por Amaro. Era realmente atractivo y se le veía seguro de sí mismo, tanto como para invitarla a dar una vuelta sin importarle nada que un grupo de hombres le observaran en sus maniobras.

-¿Por qué no vamos a otro sitio del local?. Tu gente nos vigila –río.

Bastó una mirada para comprobar que todos contemplaban embobados, y entre ellos Leo, que decidió que para él la noche había terminado y que no había más que hacer allí. Con un “Mañana nos vemos”, se despidió del grupo.

Marta ya no estaba para ver su cara realmente amargada. En el taxi de vuelta se sintió el hombre más solitario de la tierra y auque triste, recordó que por unos instantes había tocado el cielo. Y entonces, de nuevo su cara se ensombreció, pues por primera vez en mucho tiempo recordó que no sólo el trabajo es lo que importa y que quizás mereciera la pena luchar por otras cosas. Algo en él estaba cambiando, ya que cuando cerró los ojos no fue algo mecánico previo al sueño, si no que lo hizo para quedar mecido en sueños por una escena hacía poco vivida.

Amaro condujo a su acompañante a la zona Vip. En realidad, más que Vip como la hizo saber a Marta, era una zona privada que sólo él y sus mejores amigos conocían. Dejaba ver toda la costa y la música cedía a favor del sonido de las olas. Una piscina suavemente iluminada desafiaba al mar y se situaba casi sobre él desde una cala con un atracadero para barcos. El panorama era espectacular.

El joven dejó que disfrutara de la vista mientras sacaba un vino espumoso que lograra ponerles en situación. Bien fresquito y reservado para grandes ocasiones.

- Es precioso. … ¿No lo abres al público?- Preguntó sin dejar de contemplar el paisaje tan maravilloso y sorprendente.
- No- respondió al tiempo que le entregó una copa en la que vertió el burbujeante líquido con una sonrisa.
- Gracias.
- Brindemos por este momento y por ti, que embelleces aún más este lugar- chocó su copa con la de Marta, sin dejar de mirarla fijamente.

Ambos sonrieron y bebieron. La tomó de la mano y la llevó hasta el borde de la piscina, donde dos tumbonas, aparentemente muy acogedoras, les esperaban.
Continurá ...
-Creo que deberíamos volver. – Dijo él contrariado, soltándola dulcemente.
-Sí, ha sido un poco precipitado- señaló mirándole y aún respirando con dificultad. – Mejor dejarlo. Yo me quedaré aquí un rato sola. Vuelve tú.
-Oye….- Leo quiso disculparse y dejar claro que el problema estaba en el peligro que una relación suponía en la escalada hacia el éxito, pero supo que ella ya lo sabía y que nada volvería a ser igual.

Se quedó allí … Pensó en si alguna vez le había pasado algo parecido … Ella le comprendía pero no le gustaba la sensación de saber que a él le interesaba pero no estaba dispuesto a más. Estaba herida. No iba a permitirle nunca más que hiciera eso. ”Quien algo quiere algo le cuesta “. – Se dijo. No estaba dispuesta a sufrir por esto. Pensaba sin dejar de observar hipnotizada las olas que rompían bajo ella. Miró a lo lejos y le vio bebiendo una copa y observándola. Él la podía divisar desde allí. Era el único que conocía el rincón en el que se habían besado y que estaba ella.

Leonard se sentía mal. No quería que las cosas hubiesen pasado así. Con Marta hubiera deseado ser más romántico y no lo más parecido a un perro en celo. Sin embargo, no pudo contenerse cuando la vio allí, tan a su alcance. Tenía que aclararse porque sentía que era el momento en el que se tenía que decidir a zanjarlo todo o hablarlo con ella.

Mientras todos hablaban tranquilamente, a su alrededor en aquel lugar tan exótico y relajado, volvió a la realidad dejando sus pensamientos, cuando se fijó en que ella conversaba con alguien. Al verle, Víctor le dijo que ese era el dueño del local y que los había presentado. Un chico de unos 35 años impecablemente vestido charlaba amigablemente con ella, sin parar de sonreír y comiéndola con los ojos.
Continuará ...

lunes, 7 de diciembre de 2009

Hacía dos semanas Marta le había presentado a Leonard un proyecto bastante innovador consistente en formar a los propios profesionales en su lado ético, evitando así situaciones desastrosas que luego desembocaban en los tribunales . Él había aplaudido tal mecanismo , cuando a la hora de despedirse la acompañó como siempre a la puerta, un instante fijaron la mirada uno en otro y poco a poco sin pensar se fueron acercando, cuando tocaron en la puerta y la magia se rompió, es más, ni siquiera se miraron para despedirse.

La carrera emprendida por él hacia la cumbre no permitía errores y menos en cuestión de faldas. Eso es lo que ella pensaba y no iba desencaminada. Leo nunca había estado con nadie del lugar de trabajo. Era una regla que sabía respetar, aunque esta vez muy a su pesar, no le estaba resultando tan fácil…

Le parecía una chica inteligente, muy simpática y tan atractiva que todavía no podía olvidarse aún con el paso de los meses, de la primera vez que se vieron. Le había marcado el hecho de que ella no diera importancia a lo que les ocurrió, nunca le había hecho sentir incómodo, salvo cuando la recibía en su despacho y le sonreía y sentía cómo su cara se iluminaba y su aroma lo envolvía todo. Sí, a su pesar, su presencia era muy agradable y poco a poco indispensable. Para él lo del acercamiento había sido una bajada en la guardia que no podía volver a pasar, aunque ya estaba seguro de que con este viaje estaba sufriendo lo suyo, viendo revolotear a todos a su alrededor. Por un momento, hubiera deseado no ser el jefazo para poder unirse al cortejo con el resto. Quizá tuviera posibilidades, si bien desde que se vieron por primera vez y lo del despacho, no notaba muestras de interés en ella.

En un determinado momento de la noche, Leo y Marta, se encontraran a solas.

- Hola. ¿ Qué tal?
- Bueno, bien. Es muy bonito este sitio, ¿verdad?
- Sí, Víctor llevaba razón. Está muy bien. – En ese momento, vio la oportunidad de lograr su atención. – Es estupendo este mirador… - La tomó por la espalda, dirigiéndola hacia una terraza en la que por debajo rompían las olas rítmicamente. La miró y sintió que la deseaba más de lo que él imaginaba.
- Es precioso. Me gusta. –Cerró los ojos frente al mar y aspiró su aroma tan próximo.
Mientras Leo, disfrutaba de las escena totalmente perdido, con temor a hablar por si ella decidía irse, pero entonces se volvió y le sorprendió con cara de niño travieso observándola. Sonrió y no le dijo nada, apoyándose en la barandilla, volviendo a cerrar los ojos disfrutando de la brisa. Él se acercó y percibió el aroma especial que ella desprendía y quiso decir algo, pero no supo qué. Ella le miró y no se la ocurrió otro comentario que el de pensar en recomendar estos viajes a la Seguridad Social. Visiblemente aturdida, sin saber qué hacer se volvió para dar por terminada la situación, cuando él la tomó del brazo para que se detuviera.
-Eres preciosa. Cuando te ví por primera vez en aquel pasillo me pareciste la mujer más interesante del mundo…. – Tomo aire. – No debería decirte esto. … - la miró.

Ella sonreía complacida, reconociendo la sensación descrita por él al conocerse. Se acercaron. Él la tomó de la mano y juntos se fueron a un rincón en el que sus caras y sus cuerpos no se reconocerían al estar resguardados por la nocturnidad. Sonrieron y se besaron lentamente. Parecía que se cobraban la espera sufrida durante meses. Él la acariciaba la cintura y cada vez se hacía el deseo más apremiante. Cuando la besó el cuello, no pudo evitar suspirar de placer. Entonces fue cuando se dieron cuenta que medio equipo les esperaba y que si eran vistos sería un problema para ambos.
Continuará...
La noche estaba empezando. Habían cenado en un restaurante que les había dejando un muy buen sabor de boca y ahora se dirigían a una terraza al lado del mar que conocía Víctor y que se moría de ganas de enseñarles.

Era un lugar precioso con música chill out que ambientaba perfectamente, con el volumen adecuado para poder charlar. Leonard se había sentado al lado de ella. No habían vuelto a hablar de lo que les pasó en el despacho. No se habían besado pero estuvieron a punto si no hubiera sido por su secretaria que, oportuna, entró con unos papeles que firmar. Antes de ser presentados ya se habían visto. Mirándose con intensidad, se habían saludado en un pasillo. Cuando horas después fueron presentados para que ella se ocupara de la responsabilidad civil en la sección del Hospital que él dirigía, se sintió un poco violenta, lo que pareció sucederle a él por la idéntica sensación que desprendió al estrecharla la mano.

El trabajo la permitía conocer y entablar amistad con todos sus representados al tener que adaptar las condiciones a las situaciones personales y profesionales de cada uno. Así cuando le tocó el turno a él, pudo saber que era divorciado con una hija y que a pesar de su juventud en relación con otros representados suyos, se había labrado una carrera imparable en su sector. Además tras las entrevistas con todos, los resultados tenían que serle presentados a él, ya que eran su equipo. Semanalmente se reunían todos los jefes de las secciones con ella, y aclaraban sus dudas y estudiaban estrategias que aplicar para evitar complicaciones. Es su profesión, tenían que andar con mucho cuidado con lo que decían y recomendaban, ya que una oleada de demandas se cernían sobre aquellos que no enmarcaban muy bien sus responsabilidades y dejaban algún cabo suelto. Tanto es así que la llamaban “la mala conciencia”. Sin embargo, era eso lo que intentaba lograr, que las cosas se hicieran bien y que quien no actuara correctamente pagara por ello. Esto también la hizo ganarse el apodo de la de “asuntos internos”. Pero lo cierto es que muchos eran los casos en que demostraba que el profesional había actuado correctamente y le defendía a capa y espada.
Continuará...

domingo, 6 de diciembre de 2009

Charlar con mi hermana Marta me reconforta. Como hoy estoy algo perdida necesito reflejarme en ella. Ver su felicidad para mí es necesario ahora que se avecina la fiesta del año y mis temores e inseguridades que pensaba superadas me asaltan. Por eso llamo a mi hermana y su agitada vida familiar consigue relajarme. Me veo en la obligación de contar cómo surgió todo pues la historia de su relación merece la pena. Saboreo el primer café de la mañana y trato de organizar mis ideas. Cómo empezó...
Con la tecnología de Blogger.

Sobre mí

Mi foto
Nací un 16 de mayo de hace más de 30 años en Madrid. He asistido al cambio de la tele en blanco y negro a la de color y a la muerte de "Chanquete". He jugado incansablemente con muñequitas rubias super fashion a las que yo misma confeccionaba modelitos imposibles pero también he disfrutado como nadie probando monopatines, bicis y demás aparatejos que "mis colegas del barrio" sacaban a pasear por temporadas. Cuando me llegó el momento estudié Derecho acabando en la asesoría laboral de una Editorial de Moda. Desde la sombra escribo una columna llamada "Marea alta" en la revista para la que trabajo. Mis amigos de toda la vida me acompañan y se unen a los nuevos que surgen al andar. Mi corazón se encuentra despistado (por ahora). En este espacio contaré mis vivencias, experiencias y sensaciones. Bienvenidos a mi mundo y a mi libro blog. Si te asomas por primera vez, lee empezando desde el post más antiguo. Relájate y disfruta.

MILTYADICT@S

PORTFOLIO FOTOGRÁFICO