viernes, 25 de septiembre de 2015

Estoy enganchada al Mundial de Rugby. Lo primero que me ha llamado la atención son los rituales de los jugadores de Nueva Zelanda, de los All Blacks. Antes de jugar espantan todo tipo de presiones a través de la práctica de Haka, una danza guerrera maorí que hoy hubiera practicado en mi Oficina varias veces.

Echad un vistazo. Es mejor que fumar o que tomarse una tila, seguro.


Haka Rugby All Blacks

I'm hooked to the Rugby World Cup. The first thing that caught my attention are the rituals of the players New Zealand All Blacks. Before playing scare all kinds of pressure through the practice of Haka, a Maori war dance had practiced today in my office several times.

Take a look. It is better to smoke or drink a lime, sure.

lunes, 21 de septiembre de 2015

¿Cuánto nos afecta el cambio de estación? ¿Qué hace de nosotros el clima que nos rodea? Es bueno un tiempo como la dieta mediterránea, o sea, todo equilibrado: un poquito de sol, unos días con paraguas… En Marea alta. Circulación ciclónica. Quiero que llueva

Leí cinco libros. Hice cuatro cursos. Intenté vender tres historias a dos revistas. Escuché la misma canción diez veces. Recomendé ver un par de películas al menos a seis amigos. Y entre tanta cifra, quiero que llueva.

Me he paseado por la Vogue Fashion Night Out en Madrid:  taconazo y vestidito de verano. En la Mercedes Fashion Week Madrid, exprimo las imágenes de las pantallas que en el Cibelespacio muestran los desfiles de mis iconos Juanjo Oliva o Maya Hansen.  Esta vez flores y hombro al aire pero también centímetros bajo mis pies. Pero al final del día, quiero que llueva.



Habitantes de Marte me han jurado que mi sonrisa alegró su día,  felicitado a Mamá Flinn por hacerme así y hasta  pedido matrimonio (imagino que iba en broma, of course).  Me da igual. Quiero que llueva.

Desayuné frutas y el más rico café. Cerré el día dejándome llevar por vinos que me ayudaron a desconectar. Sin embargo, quiero que llueva.

Y me aplico a  Jaime Sabines pero al revés: no te hablo, si no quieres, no te toco, no te conozco más. Ya no existes. Me hice transparente. Me volví del color de la pared. Me hice secundaria. Maldije. Medité. Me salí del espejo. Entonces segregué adrenalina, noradrenalina y oxitocina.  Pensé que naufragar en una ciudad sin mar resultaría difícil. But not. Entendí que nunca hubo nubes.  





How it affects us the change of seasons? What makes us the weather around us? Good a time as the Mediterranean diet, that is, all balanced: a little sun, a few days with umbrella ... In the high tide. I want it to rain

I read five books. I did four courses. I tried to sell three historys to two magazines. I heard the same song ten times. Recommended to see a couple of movies at least six friends. And among such figure, I want it to rain.

I walked through the Vogue Fashion Night Out in Madrid: Summer dress and heels. Mercedes Fashion Week in Madrid, I express the images of the screens shown in parades Cibelespacio my icons Juanjo Oliva or Maya Hansen. This time flowers and air but also shoulder centimeters beneath my feet. But at the end of the day, I want it to rain.

Inhabitants of Mars have sworn that my smile glad your day, Mom congratulated by Flinn and even asked me marriage (imagine that was a joke, of course). I do not care. I want it to rain.
I had breakfast the richest fruit and coffee. I closed the day leaving me by wines that helped me unwind. However, I want it to rain.

And I applied to Jaime Sabines in reverse: you do not talk, do not want, I do not play, I do not know you anymore. No longer exist. I became transparent. I turned the color of the wall. I became secondary. I cursed. I meditated. I left the mirror. Then I secrete epinephrine, norepinephrine and oxytocin. I thought sink in a landlocked city would be difficult. But not. I understood that there was never clouds.




miércoles, 16 de septiembre de 2015

Acabé las vacaciones en Eurodisney, en París. Días de volverse loco entre Chip & Chop, Mickey Mouse, el Pato Donald y los recién adoptados Darth Vader & company. Princesas, castillos, calles sacadas de cuentos, sentirse a todas horas en una película. Lo curioso es que no resulta artificial…



 Sin embargo, me costó dejarme llevar. Mi visión del mundo cuatro días antes era distinta. Varió en pleno vuelo Madrid- París. A 11.000 pies de altura.

Mis pensamientos más pesados los hago descansar en una nube que dejo enlazada.



París me esperaba. Voy sin rumbo y con mi cámara.  El Louvre sigue siendo impactante y  por los Jardines de las Tullerías  las bicis vienen y van. Me sorprende que se ha vuelto una ciudad muy biker. Pero en estos días es un punto amenazado y bajo la Torre Eiffel se sucede un desfile de uniformes de policía, ejército y los que no se ven.



También es la ciudad del amor, dicen y por eso el megacandado enganchado al puente que cruza el Sena no me sorprende. Aunque para mí, el mejor de los gestos sería una mirada o una palabra... Eso sí que me hace sentir bien.




Del mundo que he visitado, me rindo a la Big Thunder Mountain. Una montaña rusa que discurre entre minas y resulta ser mi atracción preferida. Os vais a reír, pero hice un pequeño análisis de los gustos franceses o eurodisnenianos en cuanto a gustos en atracciones: les encanta ir a oscuras y la velocidad de medio lado. En nuestro país las emociones fuertes son emociones fuertes. Subidas y bajadas de vértigo. Echo de menos eso. Quitando el ascensor del Tower Hollywood Hotel, la adrenalina en Eurodisney no es lo que se te disparará.



Apuro mis vacaciones a golpe de foto. Vuelvo al avión y mis compañeras son dos niñas, una con nombre de princesa , Casilda (ya os lo dije)  que  impiden que eche un vistazo al periódico (lo agradezco, sí), En medio de la cháchara, unas turbulencias nos sorprenden y la "no princess"  comienza a rezar. La otra le sigue. Me miran. -¿No rezas?- me preguntan. Niego con la cabeza algo confusa.- ¿Por qué?... ¿Debería? Una voz aterciopelada nos informa que aterrizamos.  Glups. Salvada. No tengo ganas de plantearme de nuevo el sentido de la vida.




I ended holidays Eurodisney in Paris. Days go crazy between Chip & Chop, Mickey Mouse, Donald Duck and Darth Vader newly adopted & company. Princesses, castles, streets drawn stories, feel at all hours in a movie. The funny thing is that there is artificial ... However, I struggled to get carried away. My worldview four days before was different. It varied in flight Madrid Paris. At 11,000 feet high.

My thoughts heavier left to stay in a cloud that left bound.






Paris expecting. I aimlessly with my camera. The Louvre remains impressive and the Tuileries Gardens bikes come and go. I'm surprised that it has become a city biker. But these days it is a point threatened under the Eiffel Tower and a parade of police uniforms, army and unseen is happening.


It is also the city of love, and say that the megacandado hooked to the bridge that crosses the Seine does not surprise me. Although for me, the best of gestures would be a glance or a word ... That really makes me feel good.



The world that I have visited, I surrender to the Big Thunder Mountain. A roller coaster that runs between mines and happens to be my favorite attraction. You are going to laugh, but I did a little analysis of French tastes or eurodisnenianos in taste in attractions: love to go dark and the speed sideways. In our country the strong emotions are strong emotions. Ups and downs of vertigo. I miss that. Removing the elevator Hollywood Tower Hotel, the adrenaline in Eurodisney is not what you shoot.



I fix my vacation to blow picture. Back to the plane and my companions are two girls, one named Princess, Casilda (I told you so) that prevent take a look at the newspaper (I appreciate that, yes) Amid the chatter, turbulences and surprise us "no princess" begins to pray. The other follows. They look at me. Isn't you pray - ask me. I shake my head something confusa.- Why? ... Should I? A velvety voice informs us we landed. Glups. Saved. I do not feel plantearme again the meaning of life.

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Sobre mí

Mi foto
Nací un 16 de mayo de hace más de 30 años en Madrid. He asistido al cambio de la tele en blanco y negro a la de color y a la muerte de "Chanquete". He jugado incansablemente con muñequitas rubias super fashion a las que yo misma confeccionaba modelitos imposibles pero también he disfrutado como nadie probando monopatines, bicis y demás aparatejos que "mis colegas del barrio" sacaban a pasear por temporadas. Cuando me llegó el momento estudié Derecho acabando en la asesoría laboral de una Editorial de Moda. Desde la sombra escribo una columna llamada "Marea alta" en la revista para la que trabajo. Mis amigos de toda la vida me acompañan y se unen a los nuevos que surgen al andar. Mi corazón se encuentra despistado (por ahora). En este espacio contaré mis vivencias, experiencias y sensaciones. Bienvenidos a mi mundo y a mi libro blog. Si te asomas por primera vez, lee empezando desde el post más antiguo. Relájate y disfruta.

MILTYADICT@S

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