martes, 30 de noviembre de 2010

En la web zapatos.org se organiza un concurso en el que se anima a que contemos una historia sobre nuestros zapatos preferidos… Qué queréis que os diga, me parece genial y no puedo más que relatar lo que un buen par evoca en mí. El premio es de hasta 200 euros y además me da la oportunidad de divagar sobre aquel calzado que ha ido dejando mis huellas por ahí.

¡¡¡¡Os invito a que sigáis mis pasos¡¡¡

zapatos

Estaba paseando, mirando escaparates sabiendo que mis ojos se irían hacia aquellos que tras sus cristales acomodan zapatos diversos, tantos como gustos existen y personas asoman sus ojos como yo, mientras pienso que mis zapatos preferidos son como un buen amigo.

Sí, sí. Allí estaban el día que con mis compañer@s estuve celebrando por todo lo alto la graduación en la Facultad en la Place Vendôme de París con mi título bajo el brazo y en mis pies, sobre aquellos adoquines maravillosos, mis zapatos animal print de taconazo con los que soñaba pisar fuerte en el futuro.

Con mi primer sueldo, no lo dudé y adquirí unas preciosas sandalias doradas y de vértigo que me acompañaron y me hicieron deslumbrar el día que conocí a mi príncipe azul en una terraza de Madrid, aquél que me conquistó para siempre cuando en nuestro primer aniversario me regaló unas botas altísimas marrones en un romántico restaurante de Roma y que estilizaron mis piernas ese dulce invierno.

Hoy no me sorprende que me encuentre buscando unas bailarinas rosas que se unan a los delicados pies de mi pequeña en sus primeros pasos hacia el lugar que ella desee.

lunes, 29 de noviembre de 2010


El 25 de noviembre fue el Día internacional contra la violencia de género y mis Directores me pidieron que reflejara la lucha diaria de much@s por la dignidad humana, por ser felices aún padeciendo malos tratos, humillaciones,… y finalmente la esperanza de l@s que batallan por su vida que, muchas veces, es la de los suyos. Para todos ell@s Marea alta Miedo en el cuerpo.


Arropó a Marc. Después metió los brazos del inquieto Gavin bajo el edredón. Sonrió confiada. Bajó las escaleras hacia el salón sintiéndose afortunada, hasta que observó que la luz de la cocina estaba encendida. Su corazón comenzó a latir con fuerza. Se asió a la barandilla para poder bajar más rápido. Alcanzó la llave y apagó con rapidez.

No, no podía gastar ni dejar que la energía se malgastara. Lo decía él. Él era la persona más inteligente del mundo. Era un afamado científico al que no le gustaba que las luces permanecieran encendidas sin razón. Tampoco que la calefacción se mantuviese mucho tiempo puesta, por lo que en invierno sus hijos llevaban un abrigo entre aquellas paredes. La última vez que ella intentó paliar el frío comprando un calefactor fue peor. Esa noche su marido rompió su nariz, por malgastar la energía innecesariamente, y el labio superior, por ocultarle el dinero con el que compraría el pequeño electrodoméstico.


Sintió cómo sudaba bajo el jersey fino que en ese momento llevaba. Entonces sus ojos se dirigieron a una foto que presidía la entrada y su pulso se relajó. Su corazón comenzó a bombear con tranquilidad. Su mirada se quedó clavada en Thomas, que sonreía a sus hijos y a ella con amor, cariño y dulzura. Los golpes, las malas palabras, los gritos se quedaron en aquella gélida casa.


Cuando su hijo pequeño enfermó gravemente de una neumonía y tuvo que ser hospitalizado, el malvado científico accedió a reparar la caldera que él mismo había condenado para evitar su funcionamiento.


Lo más curioso fue que cuando Thomas acudió para arreglar el radiador, aquel operario no sólo se llevó el frío del hogar sino que con el tiempo hizo llegar el calor reconfortante del cariño y del amor a Moira.


Todavía seis años después del infierno de palizas e insultos y del calvario de juicios, en ocasiones, sobre todo las noches en que se quedaba sola, pequeños detalles recordaban la pesadilla que consiguió enterrar tras denunciar con valentía y luchar por sus hijos y por su propia vida.


Basta ya. No te sientas sol@. Lucha por tu vida.


Teléfono de ayuda contra la mujer maltratada 016

miércoles, 24 de noviembre de 2010







El jueves pasado tuve la sensación de que el otoño se hizo casi invierno: la noche me sorprendió a las seis de la tarde, el frío se volvió seco y tuve que abrigarme para no quedarme tiesa en cualquier esquina. Sin embargo, eso no supone que tuviera que quedarme en casa bajo un nórdico … En mi caso, el día libre fue genial.




Quedé para tomar el aperitivo con mi amiga Silvia que se acaba de divorciar. Últimamente las uniones pares se evaporan a mi alrededor. El trabajo, el estrés, lo que no es nuevo, lo cotidiano, el desencanto de lo previsible creo que hacen mella en las parejas. Así mi nueva desemparejada friend trata de pasar los días como puede, padeciendo la lluvia y el frío sin su presencia. Y es que Silvia no puede borrar de un día para otro sus sentimientos hacia el que compartía su vida con ella, que, sin embargo, no dudó en saltar a otra casa y a otra cama para aliviar los sufrimientos de otra, más nueva, más desconocida y menos previsible.






Se consuela, ya sin lágrimas, junto a mí y el despliegue de sabores, aromas y colores que se reúnen en el Espacio Gourmet Experience de El Corte Inglés: el naranja brillante del salmón ahumado sobre un amarillento crep aderezado con una deliciosa salsa, la cremosa y blanca bechamel de unas riquísimas croquetas para dar paso a un jamón exquisito de rojo intenso y aroma indescriptible. Sonreímos y brindamos en plena ebullición de nuestros sentidos al servicio del buen comer y un futuro por descubrir. Los desengaños amorosos son dolorosos, terribles, pero siempre pasajeros. “Todo pasa”, dice siempre mi abuelita Flinn y quién sabe si esperan a mi amiga mejores y más sabrosas experiencias.




Hasta la tarde curioseé en La Casa del Libro, tocando portadas, abriendo páginas y adquiriendo un libro para mi nueva sobrina, sí que sé que acaba de nacer y tal, pero no pude evitar comprar un cuento que yo de pequeña adoraba y que ahora en la distancia veo lo trágico de la historia y su moralina, pero es que me encantaban sus ilustraciones y además hacer ballet desde que tengo recuerdos era mi sueño, algo que dejé hace relativamente poco tiempo.




En fin, con mi ejemplar de “Las zapatillas rojas” me dirigí al Mercado de San Miguel donde había quedado para comer con Alex, Inés y Jorge (todavía muy acaramelados, bien por ellos). Allí seguí con el derroche gastronómico y el buen ambiente, que os invito a descubrir. Os recomiendo que os recorráis cada rincón para encontrar lo que os apetece, que seguro que lo encontráis. El vino Albariño que nos acompañó y que nos hizo más ruidosos por momentos, puso la guinda.






Finalmente, arrastrados por mi amigo acabamos probando unos bombones deliciosos y un batido de chocolate riquísimo en un puesto que nos sorprende con un cartel que nos deja clavados: “Diseña tu propio muesli”. Muy cool, sí. Ya os he dicho que hay de todo, incluso una tienda en la que se usa el corcho de los vinos para hacer pendientes, pulseras, bolsos y un montón de objetos. Pasead y pasead, no queda otra …




Eran las ocho y media cuando con el tiempo justo aparecimos en el Vicente Calderón, el estadio que alberga a unas de las mejores aficiones del mundo según dicen. No es un día muy problemático ya que la cuenta es de un 5-0 a favor del Atlético de Madrid en la ida, así que mucho jaleo, mucho jaleo no hay, pero nuestro palco es acogedor y se calienta con nuestro aliento y un caldito que quita los males…




Y así transcurrió a fantastic day en la jungla de asfalto que ha acabado de cansarme y del que me necesito recuperar. El otoño se ha instalado, pero no en mí…






lunes, 15 de noviembre de 2010







Quién no ha querido ser el Pulpo Paul (snif, snif) y tener ocho brazos para poder lucir las pulseritas de goma de tantos colores y olores como podamos imaginar o las tejidas con colores que culminan en una cruz o incluso esas mismas mezcladas con cuentas.




La primera vez se las vi a una Shakira agitada al ritmo del Waka Waka y en la portada del disco “Sale el sol” con su “Loca”. Luego Sara Carbonero las mostró en sus working outfits a pie de césped. Muchas pensaron a ella le han traído suerte, ¿por qué a mí no me va a pasar igual???



Sí, estoy refiriéndome a las Silly Bandz que recrean todo tipo de formas con colores súper llamativos, pastel o con brillantina. Desde animales a objetos, decorarán nuestras muñecas con alegría si nos lo proponemos, teniendo en cuenta que podremos además tener entretenidos a nuestr@s hij@s, sobrin@s y niet@s pues han causado furor entre los más pequeños. Mi sobrino consigue adivinar su forma hasta a oscuras…. Os muestro unas muy originales que van dirigidas un poco más al público adulto, aunque poseo unas de brillantina que huelen a fresa verdaderamente increíbles….




También habréis pensado, y con mucha razón, en las pulseras decenario de Brasil y su vertiente algo más seria por su simbolismo, las pulseras misioneras que además de más caras llevan unas cuentas que las hacen, para mi gusto, un pelín más elegantes.




La cuestión es que de pronto me encuentro con que como mínimo se han de llevar cinco decenarios, como nuestra Carbonero, y me he juntado con un montón de pulseritas de goma… Ummm. Me parece que las que representan ardillas, caballitos de mar, ballenas y criaturas variadas son más para el verano por sus colores y tal, así que apostaré por los decenarios para este otoño-invierno qué sí me gustan con manga larga. En cuanto a que den más o menos suerte lo dejo a vuestra elección, yo me guié por lo que me pegaban y atraían más o menos.




Un recuerdo para el pobriño del Pulpo Paul, que ya no está entre nous, aunque yo le sigo en un juego para mi Ipod donde el octopus, donde quiera que esté, soluciona mis grandes dudas como “carne o pescado”, “sandía o melón”, “playa o montaña”… Os pido una sonrisa para él.

viernes, 12 de noviembre de 2010




De nuevo, me encuentro tirando del hilo de la unión de mis amigos en un marco incomparable de naturaleza y buen rollo. Sí, exceptuando las despedidas rápidas de tíos bohemios y los malditos reencuentros de novios de la infancia (ay, Sebas qué mal te lo montaste con Alex…)



Acabé el penúltimo post refiriéndome al redescubrimiento de una amistad. Así empezaré contando cómo nos volvimos a tropezar Ricky et moi.



Cuando vistes de Juanjo Oliva para la prefiesta de tu amiga, aunque sea de una colección pasada (Untitled de la temporada 2008-2009), es inevitable admirarte en cualquier objeto en el que se refleje tu imagen, vosotr@s también, confesaos… Entonces tuve la sensación de que alguien me observaba. Un chico moreno de pelo corto, con gafas de sol y de muy buen ver me recorría con la mirada desde su postura increíblemente sexy, apostado en una de las paredes.



Le devolví un golpe de vista y mi sonrisa, muy halagada, evocando en él a alguien conocido. Pero, ¿quién??? Se acercó a mí quitándose las gafas para mi deleite (oh, gracias odio jugar sin admirar los ojos del otro) y me preguntó si era yo, si era Milty.



- Sí. ¿Tú eres…???
- ¿No me recuerdas? Soy Ricky, el primo de Inés…



Eso. Ahí estaba Ricky más apuesto que cuando teníamos veinte años. Bueno, él cuatro menos. Pero era adorable, dulce y muy guapo. Los años le favorecían y la diferencia de edad entre ambos era invisible. Parte del verano lo disfrutábamos en la casa de campo que tenía Inés y lo pasábamos estupendamente, porque al final acabábamos siempre juntos hablando de todo un poco: sueños, estudios, música y amor. Ey, nunca hicimos nada, pero sí, lo pensé en su momento, sobre todo en los días lluviosos en que una cabaña que apestaba a pino estrechábamos lazos todavía más. No surgió y ya está, si bien es un recuerdo muy agradable rememorar el aroma de su sudadera que me prestaba para que no cogiera frío. Aissss.



Ahora estábamos allí y comprobamos con alegría que nuestros planes y sueños se iban cumpliendo. Yo trabajaba en algo que me encantaba con la ración extra de periodismo de incógnito y él era, por fin, piloto. Acababa de embarcarse en un proyecto en una aerolínea nueva, moderna pero en Argentina, teniendo que empezar de cero. Esa distancia jugaba a su favor me contaba, había puesto punto final a una relación de años y necesitaba escapar, resetear.



Una vez actualizados en lo concerniente al otro volvimos a no separarnos en todo el fin de semana como hiciéramos antaño. Oigo los primeros acordes de Teenage Dreams de la Perry y agradezco mentalmente como en los momentos previos a la ceremonia me apoyó desde la lejanía cuando Martín el pintor pinturero, estuvo intentando venderme humo otra vez. Ya no me apetecía, os confieso. Me siento con él en stand by. Necesitaba una pausa y me la he tomado… Ricky me vigilaba desde sus gafas de aviador y sus maneras de tío seguro. Si no hubiera estado creo que habría hecho lo mismo, pero así fue más fácil. Durante la ceremonia, el piloto se presentó a Martín correcorrequenollego y no se separó de mí en ningún momento.



Tras la unión celta, el bohemio, como siempre, se hizo niebla y empezó la fiesta. Mientras la música sonaba se desató el huracán Alex cuando vio como en el exterior de la palloza, en un pequeño valle, una pareja equivocada se refugiaba para hacerse arrumacos. Mi amigo engañado hizo acopio de paciencia y glamour, como todo un gentleman dijo bye, bye a su ex amore sin dar la nota y sin aguar la fiesta al resto. Sí que es verdad que cuando pusieron a la Carrá (no podía faltar, of course), se vino arriba y sacó todo el mal de su cuerpo. Cuando acabe el party, en su casa, tirará de Coti, y apostaría que oirá una y otra vez “Quiero ser mar” (Gatos y Palomas, 2007) o “Soledad” (Canciones para llevar, 2004) y cuando se encuentre mejor cantará a viva voz “Y ya no hay nada que hacer solo hay que mirar hacia otra parte buscar, en otro lugar algo que me haga olvidarte sin dejarlo todo atrás” de “Suéltame” (Gatos y Palomas, 2007). La catarsis de my friend culminará con un “Buenos Aires” (Gatos y Palomas, 2007) resonando en su equipo de música. Lo sé.

En fin, Ricky se portó como un amigo con Alex, quizá ayudado por su propio momento vital de vuelta a empezar. Juró hacer publicidad de Marimba, la línea de ropa de Moni (la de Burkina) y comentó los entresijos del golpe publicitario de una nueva compañía aérea con Lupe. Todos disfrutamos de su acompañamiento pero yo fui la que se llevó sus miradas dulces y sus confidencias al oído en un garito pegado a un río entre árboles muy verdes y frondosos al que solo tienen acceso los iniciados. Buena música, calorcito… La madre Tierra y el hombre se han unido para hacer un sitio para intimar, reír y confesarnos el cariño que un día sentimos y no declaramos, un amor adolescente y que nos dejó huella….

“Let´s go all the way tonight
No regrets, just love
We can dance, until we die
You and I, will be young forever

You make me
Feel like
I'm living a Teenage Dream
The way you turn me on
I can't sleep
Let's runaway
And don't ever look back
Don't ever look back

My heart stops
When you look at me
Just one touch
Now baby I believe
This is real
So take a chance
And don't ever look back
Don't ever look back”



KATE PERRY TEENAGE DREAM, 2010.

martes, 2 de noviembre de 2010




Otro Halloween ha llegado y me veo en la obligación de abordarlo en un tono distinto al que suelo usar, nada de dulzura y contemplaciones y mucho de suspense, tomando como punto de partida el párrafo que me plantearon en el Taller Literario Tsedi. Pasadlo de miedo con fantasmas de carne y hueso. ¡Feliz Día de Todos Los Santos!!! Marea alta Sin escrúpulos

“Nevó durante toda la tarde. Por fin paró un poco y salí a la calle. Pero no había forma de caminar sin dejar huellas. Me encontrarías. Entonces llegó ella, con su flamante coche rojo y oliendo a puta barata. Entró en tu casa por la puerta principal y yo aproveché las rodadas de su coche para alejarme. Puse cuidado en tapar la nariz con un pañuelo para que no cayeran las gotas de sangre sobre la nieve, pero ésta sería mi última visita de cortesía.” (Muchas gracias por generar ideas Tsedi).

Me dirigí a mi coche gris cubierto, en parte, por la nieve. Una vez en el interior, el teléfono móvil encendió la pantalla y el manos libres dejó paso a una voz aterciopelada:
- Señor Johnson, el Jefe de Seguridad no sabía dónde se encontraba. ¿Está bien, señor?
- Sí, Adelaida. Ahora voy, estoy tomando la autopista hacia el despacho, tranquila.
Suspiré y repasé mentalmente mis siguientes pasos mientras me introducía en el endiablado tráfico de la city.

Dos días después de nuestro encuentro, mi candidatura arrasaba en las primarias. La primera llamada que recibí me llenó más que cualquier otra. Fue un simple, contundente y significativo: "Todo ok, señor". Colgué y me giré sobre mí mismo para asomarme al Hudson. La vista era privilegiada, digna de un futuro Gobernador. A mí, Michael Johnson Jr. nada me impediría triunfar. El obstáculo había desaparecido.

El Inspector Farrell era nuevo en aquel destino. Arrastrado a la gran ciudad por amor, se enfrentaba a su primer caso. Un hombre sin apenas recursos vivía a todo tren y había decidido suicidarse. La impersonal nota de despedida no le convencía. ¿Quién quería desaparecer viviendo así? Además había cierto aroma de mujer que le despistaba. Sus sentidos se agudizaron cuando buscando entre las cosas personales del fallecido, encontraron una foto de él y un niño y, posiblemente, el mismo chico convertido en joven en su graduación en otra fotografía posterior. Su intuición pocas veces le fallaba.

Cloe Wilkins había decidido que su tesis se centraría en la personalidad del político Michael Johnson. Al contrario que los chicos de su edad, ella no estaba desencantada con el mundo de la política pues veía en este nuevo personaje el viento fresco que necesitaba su país. Al igual que para él, su infancia había sido difícil ya que su madre también había fallecido cuando ella era muy pequeña. Se sentía muy cercana a él. Había concertado una entrevista con su asistente y en unos días se conocerían. El fin de semana que comenzaba lo iba a dedicar a reconstruir la vida de aquel hombre que como tantos otros personajes públicos guardaba un halo de misterio no exento de cierto romanticismo. Encendió la televisión para disponerse a cenar y se quedó sin aliento. En un especial informativo destacaban la triste muerte del padre de Michael Johnson.

El funeral fue discreto e íntimo. El Inspector Farrell observaba desde la distancia al hijo desconsolado. El que su padre no tuviera fotos de él en zonas visibles de la casa, le resultaba raro. Ese golpe del destino, pensó, le granjearía todavía más admiradores.

El lunes después del entierro me cité con la estudiante universitaria Cloe Wilkins en la más absoluta intimidad en una exclusiva cafetería de Manhattan. Poco a poco cogimos confianza y los encuentros se hicieron menos serios y más románticos. Mi labia y detalles lograron conquistarla.

Un soleado dos de noviembre del año después de conocernos se celebró el enlace. Sólo unos pocos fueron testigos de la unión. En mis votos, dediqué unas palabras a mi padre añorando que no estuviera para sentirse feliz por su hijo. Cloe arrobada por mi ternura, recordó también la figura de su madre.

Seis meses después Cloe Wilkins echaría de menos aún más a su progenitora tras la primera paliza, inicio de las sucesivas, que durante un tiempo su esposo apagaría con pasión, lágrimas y arrepentimiento.

- “Eres una puta, como lo fue mi madre. Todas sois iguales”. Aquella frase resonaba en mi cabeza cada vez con más fuerza. Cuando perdía el control, acababa llamándola por el nombre de mi madre, Candance.

Cloe estaba tan hundida que no sabía a quién recurrir. En un primer momento intentó comprenderle y buscó en el despacho cerrado siempre bajo llave algo que le encadenara al pasado, que le hiciera ser así. Sin embargo, encontró una dirección de Brasil y un teléfono. Investigando cada vez con más interés, descubrió que mensualmente su marido ingresaba una suma considerable de dinero a nombre de Susan F. Se sintió traicionada. Michael estaba muy relacionado y su aire santurrón desorientaba a sus detractores.

Una mañana el teléfono de Michael sonó sin que él estuviera cerca. Enseguida Cloe reconoció el número pues lo había memorizado: era Susan F. Temblando cogió el móvil y preguntó qué quién era. Al otro lado reconocieron su voz: ¿Eres Cloe? No cuelgues. Ten cuidado. Te hará desaparecer como a su padre. - Al otro lado sollozaron. - Habla con Farrell. Él no se venderá. - Sonaba angustiada y verdadera.

Se quedó helada. A pesar de las ya continuas palizas y las humillaciones no me veía capaz de aquello, hasta que enfadado entré en el despacho y al ver que estaba allí, rojo de ira, la golpeé con tal fuerza, que su sangre tiñó la pared cercana.

Durante meses, Cloe aguantó la imagen de pareja feliz mientras en mi ausencia investigaba. Una tarjeta del Inspector Farrell avivó en su memoria la recomendación de Susan. Memorizó el número, pero no podría hablar con nadie sin que yo lo supiera. Estaba aislada. Con paciencia, se ganó la amistad de un camarero que contactó con el Inspector.

Susan F. se había vendido por dinero, pero lejos de sentirse afortunada, se arrastraba por hoteles selectos que no estaban hechos para ella. No dudó en prestar declaración por la muerte de su amante, mi padre, a pesar de convertirse en cómplice.

Fui declarado culpable del asesinato de mi padre, de lesiones sobre mi esposa y de provocar el aborto del hijo de ambos.

Se supo que mi madre abandonó nuestro hogar para irse con un vendedor de coches de segunda mano a Las Vegas donde terminaría ejerciendo la prostitución. El secreto que el miserable de mi padre quería desvelar y que amenazaba mi imagen perfecta.













Con la tecnología de Blogger.

Sobre mí

Mi foto
Nací un 16 de mayo de hace más de 30 años en Madrid. He asistido al cambio de la tele en blanco y negro a la de color y a la muerte de "Chanquete". He jugado incansablemente con muñequitas rubias super fashion a las que yo misma confeccionaba modelitos imposibles pero también he disfrutado como nadie probando monopatines, bicis y demás aparatejos que "mis colegas del barrio" sacaban a pasear por temporadas. Cuando me llegó el momento estudié Derecho acabando en la asesoría laboral de una Editorial de Moda. Desde la sombra escribo una columna llamada "Marea alta" en la revista para la que trabajo. Mis amigos de toda la vida me acompañan y se unen a los nuevos que surgen al andar. Mi corazón se encuentra despistado (por ahora). En este espacio contaré mis vivencias, experiencias y sensaciones. Bienvenidos a mi mundo y a mi libro blog. Si te asomas por primera vez, lee empezando desde el post más antiguo. Relájate y disfruta.

MILTYADICT@S

PORTFOLIO FOTOGRÁFICO