martes, 27 de abril de 2010

Un amigo me mandó un dibujo de Manhattan que ha tenido la suerte de exponer en un local muy exclusivo de Jazz en Nueva York. Parece que mostrar su arte en aquel lugar le ha abierto una nueva ventana y ha empezado a escuchar ese género, poquito a poco, casi a tientas. Brindemos por los encuentros y las fusiones, que surgen sin que prestemos atención o sin que nuestra voluntad sea la responsable, incluso como consecuencia de fenómenos naturales como el Volcán de Islandia, que habrá provocado, por qué no, historias imposibles, momentos inolvidables …

Mientras escucho Sleep away de Bob Acri, que me ha recomendado my friend desde la city, se me ocurre la siguiente escena que os presento en esta nueva columna de Marea alta. Un pentagrama por descubrir

Las notas empezaron a caer del piano, directas desde cada tecla al suelo enmoquetado del local. Otras pocas procedentes de la batería remontaron el vuelo pero resbalaron directamente desde sus oídos, alicaídas, sin ritmo. Había estado allí miles de veces con sus amigos, pero nunca se había sentido así. Experimentaba una especie de desazón desconocida para él. El jazz había entrado en su vida por sorpresa, como ella. El descompasado ritmo de la pieza parecía solo atender a los acelerados latidos de su corazón. Con aquella mujer le pasaba lo mismo que con aquella música: se había convertido primero en su amiga y ahora se daba cuenta de su dependencia y de que le balanceaba a su son. Era lo más parecido al amor que había sentido nunca. Cerró los ojos. De nuevo las notas de aquel piano quisieron llamar su atención. Cuando notó su perfume próximo a él, el repiqueteo de las teclas volvió a adquirir sentido. Sonrió. Ahora el contrabajo se unía a una caricia en los oídos de ella. Percibió cómo su piel reaccionó cuando le dirigió una mirada agradecida por descubrirle aquel lugar y aquella música que nunca había apreciado. Resonaron bajo la luz tenue otra vez los sonidos, se encadenaron y cumplieron su misión. Ese mágico instante acompañó sus pensamientos y nuevas sensaciones durante toda la vida, como aquella melodía.

domingo, 25 de abril de 2010

Este mes de abril, el tráfico aéreo se vio paralizado como consecuencia de la nube de ceniza procedente de un Volcán al sur de Islandia. Su alto contenido en roca, cristal y arena hacía peligrar los motores de los aviones, incluso a miles de kilómetros de allí.

Las consecuencias: más de cinco mil vuelos cancelados en toda Europa, y a efectos domésticos, los vuelos de París, donde está Rafa, mi amigo bailarín con su compañía y que tenía intención de volver a la capital el weekend, no pudo ser. Martín, mi otro friend tambíen artista, elaborador de lienzos de colores impregnados de aires americanos pretendía acudir a una Exposición en Londres, aprovechar y venir a Madrid.

Sí, para vernos. Un "I miss U much" añadido en un mensaje de texto desde su Iphone con un bonito dibujo que había hecho en el Lincon Jazz Center, en pleno Broadway con la 60, y que permanece expuesto cerca del ventanal que según me describe, desvela la parte donde se fusionan Manhattan y Central Park.

Me pregunto qué otras vidas el volcán habrá reconducido. Soy optimista, of course, por eso pensaré en historias de amistad, amor, superación que se habrán hilado por sus cenizas dejando el color gris en un segundo plano.

jueves, 15 de abril de 2010

Como ya os conté hace semanas, no sé si meses, mi hermana Marta espera su segundo hijo (A un golpe de clic, os enteráis de todo). Todavía no sabemos si será a girl or a boy pero tenemos para todos, como siempre dijo mi madre junto a lo de donde caben dos, caben tres y así mi amigo Alex se unía a nuestra familia en cada fecha señalada, en cada día en que en el menú de mi casa había conejo al ajillo, que algún día haré yo, según mi creadora...

Resulta curioso el modo en que llegamos al mundo, inocentes, sin saber qué nos depara el exterior, si nos esperaban o no,...

Una vez que estamos aquí, "tan solo queda batirnos, tan solo queda luchar", música de Ars Amandi, que luego versionaron Mago de Oz y que canturreo en momentos grises como el de hoy, en el que a una compañera de la Revista le han informado de las sospechas que tienen sobre que padezca un cáncer. Está aterrada, yo también lo estaría, y ahora nada la consuela. Mis Directores la invitan a que se tome un par de días libres para tranquilizarse pues solo es una sospecha, pero no quiere, evadirse es imposible, señala ella.

Somos criaturas fuertes, podemos con todo y esta vez, es mi padre la fuente que cito. La vida es tan breve que hay que aprovecharla...

...Cerré los ojos y me puse a imaginar. El mar. Tu cuerpo junto al mío. Sal en tu piel. Revuelvo tu pelo con mis dedos. La aguja ya no me hace daño. Sonrío.

sábado, 10 de abril de 2010

El sol acaricia mi piel. Me había olvidado de lo que era sentir su calor, su energía. La primavera está aquí y con ella las sensaciones que nos provocan. ¿La primavera la sangre altera? La vida cambia, se transforma cuando menos lo esperamos. Así lo percibo yo y de ese modo lo muestro en Marea alta De por qué las perlas pueden cultivarse

De por qué las perlas pueden cultivarse
“Sigue la estela del pez de colores y disfruta del camino”.
Antiguo proverbio de los pescadores de perlas de Tahití.


Lucía se demoró un poco en salir vestida de neopreno. De pronto, se sintió sin fuerzas. Tras dejarlo con Toni estaba exhausta. Luchar para recuperarle había resultado además de muy duro, inútil. Se encontraba en el Estrecho de Tirán, en la Península del Sinaí, en pleno Mar Rojo. Su amiga le había convencido para que fueran: “En la inmensidad del mar te volverás a encontrar”—sentenció.

Era su primera inmersión, pero no estaba nerviosa, estaba apática. No se reconocía. Ella que tenía siempre los sentidos a flor de piel, su interior en los últimos meses dormía. Sin embargo, cuando miró por la ventana y se encontró con un azul tan intenso, tuvo que parpadear para no quedar cegada.

Una vez en la cubierta se colocaron el equipo y poco a poco se zambulleron en las espectaculares aguas del arrecife de Thomas Reef. El mar tan celeste se oscureció en la bajada hasta convertirse en azul eléctrico. La visión era asombrosa y espectacular. La sensación de bienestar se acrecentó cuando una tortuga paseó junta a ella nadando naturalmente, segura de sí misma y majestuosa. Notó cómo flotaba en el fondo. En su mente sólo había sitio para aquella escena tan especial que hizo que sus ojos se humedecieran cuando de la nada un grupo de peces de azul eléctrico la atraparon entre ellos. Se sintió tan arropada que las lágrimas terminaron por aflorar. De las cosas más increíbles que había vivido en su vida no estaban pasando en la superficie sino varios metros bajo el agua.

Su monitor le hizo señas para comprobar que estaba bien. La sonrisa que desprendía su mirada le contestó. Era tan asombroso que algo en ella cambió. Buscó a su amiga y con gestos expresó su felicidad. Habría un antes y un después de aquella inmersión. Se sintió bendecida por una sensación de paz que había sido descrita más de una vez por su amiga. Volvería a repetirlo. Una raya punteada pasó a su lado y experimentó un sentimiento de libertad que no había notado nunca.

Cuando subieron a la superficie estaban emocionados. Comentaban la suerte que habían tenido de disfrutar de peces y tortugas. Lucía participaba de aquéllo: describía las tonalidades tan sorprendentes con que se había encontrado en el fondo y se sentía viva otra vez.

Desde la embarcación admiraron el carguero panameño que encalló en los ochenta y disfrutaron de los colores que gobernaban el arrecife de Gordon Reef al que llegaban: desde el azul marino hasta el casi blanco pasando por un turquesa profundo. La naturaleza parecía llamarla.

Un chico del grupo de buceo se acercó a Lucía sonriendo y la ofreció un refresco.
- Es alucinante, ¿eh?
- Es genial, sí -sonrió ella.
- ¿Algún problema del que huir de tierra firme? -espetó sin perder el tono simpático que le rodeaba.
- Pues sí. De uno noventa y ojos verdes -dijo por primera vez sonriendo hablando de él.

- Entonces hay que remojarse para que encoja - y el comentario hizo que rieran al unísono.

Mientras se desplazaban hacia Jackson Reef degustaron unos platos preparados con arroz muy condimentado. Las corrientes parecían más vivas que antes. El monitor avisó sobre el peligro de los corales de fuego y la posible presencia de los tiburones martillo.

El oleaje se hacía cada vez más fuerte pero se prepararon adecuadamente y realizaron la inmersión. El fuerte viento empezó a arrastrar a Lucía. Su amiga logró subir a cubierta, pero ella pagó su inexperiencia y auque lo intentaba no lo conseguía.
Tacho, el chico con el que conversó, la sostuvo con energía evitando que la corriente se la llevara. Enseguida el monitor le ayudó y el pequeño rescate se realizó con éxito. El compañerismo y el buen hacer del grupo evitó un mal mayor.

Volvieron a la zona de aguas más tranquilas. Fueron subiendo a la parte más alta del barco y se dieron un chapuzón mientras los menos atrevidos bailaban ritmos árabes a golpe de cadera.

A la vuelta los delfines juguetones les saludaban. Los ojos de Lucía se quedaron tan abiertos al mundo como solían estar. Sólo necesitó bucear un poco y “cultivarse”.

jueves, 8 de abril de 2010

Hoy me ha llegado procedente de Burkina una enigmática etiqueta batik. La nota que se adjuntaba no dejaba lugar a dudas de quién procedía: de mi amiga Mónica que se fue con su chico a cumplir uno de sus sueños. Sí, mi compañera del colegio es la persona con más ilusiones del mundo: ayudar a los demás, arrancar la sonrisa de un niño, lograr que sonrías cuando no puedes, …

Si echo la vista muy pero que muy atrás (oye, no te pases, no tanto), recuerdo que llegué al colegio cuando éste había empezado. O sea, todos tenían más o menos amigos menos yo. Además mi hermana era mayor y no iba a mi clase. Mi pequeño mundo se había hecho añicos con el traslado que, aunque no de ciudad, supuso un cambio de escuela. Mi padre tuvo la culpa. Pero nunca se lo tuve en cuenta. En fin, me estoy desviando…

Estaba sola y de repente una niña con el pelo muy rizado me ofreció su pan raro (no creo que niñ@s de nuestra edad conocieran por entonces el pan de cereales que hacía su mamá) y desde entonces no nos separamos hasta que llegó el día en que nos dejó para embarcarse en la aventura de su vida.

Recibir su carta me hace mucha ilusión pues siempre me ha entusiasmado la correspondencia y ya con el email lo he abandonado por completo. Yo fui de las que pagó su dinerito para tener un pen pal de otro país y recibir sus misivas llenas de dibujos… (Si no sabes de que te hablo con lo de pen pal, te diré que es un sistema de amigos por correspondencia que en mi caso fueron de Nueva York (Michael), Antillas holandesas (Rori), Suiza (Suzanne), Francia (Cecile)… Era genial)

La etiqueta en cuestión pertenece a una tiendecita llamada Marimba que Moni se ha animado a abrir en la aldea en la que está. Las telas teñidas mediante la técnica de batik me cuenta que allí son muy usadas y que son tan ideales que nos va a mandar una para cada uno. Es una pasada…

La preciosa etiqueta azul desteñido con la que me obsequia será un marcapáginas, según su recomendación. Reciclar, reciclar, reciclar… Sabe que lo haré, pues tengo un marcapáginas de Custo que no lo era en origen sino que colgaba de una preciosa camiseta de diseño espectacular.

Echo de menos a mi amiga y a la vez me alegro por su momento vital, que diría ella.

Sólo me queda desear muy fuerte que la vaya bien, que sé que la irá, y ... MARIMBA.

domingo, 4 de abril de 2010

Junto al artículo de Alex sobre el tráfico ilegal de animales que documentó en el Safari Park, mis Directores me pidieron que escribiera sobre nuestra relación con estas criaturas que dan tantísimo y piden tan poco. Marea alta Lo que nos une.

Gordon lo sintió. Notó que algo no iba bien. Decidió que aullar y participar sus temores al mundo exterior era lo que tenía que hacer. Era su deber. Lo percibía. Su dueño no estaba. Hacía tres semanas que no le sacaba a pasear, que no le daba de comer, que no le palmeaba la cabeza cuando él se apresuraba a darle la bienvenida a casa. Su dueña tan cariñosa con él llegaba durante aquellos días a deshoras y apesadumbrada, sin brillo en los ojos. Su risa cantarina que contagiaba tantas veces a su dueño no había vuelto a resonar por la casa. Las conversaciones por teléfono, ya no resonaban felices, sino que acababan últimamente en suspiros o en dolorosos silencios. Ella ahora se ocupaba de que no le faltara comida para el día siguiente, pero tampoco le paseaba.

Un chico de unos quince años, era quien le llevaba al parque y le dejaba correr y jugar con los perros de sus amigos. Lo pasaba bien, pero no era lo mismo que con sus dueños pues estaban pendientes de él y le tiraban una pelota y,…

De nuevo, en su interior y sin que pudiera evitarlo, un fuerte dolor le golpeó. No podía respirar. Experimentó una honda presión en el estómago y en el pecho. Entrecortado ladró y volvió a aullar. Así pasó aquella noche de verano para disgusto de sus vecinos.

A la mañana siguiente, su ama entró y encontró a Gordon en un charco en el sillón que solía ocupar las horas de su dueño frente a la televisión y que como amigo fiel él ocupaba a sus pies. Ella no dijo nada. Con lágrimas en los ojos, retiró la humedad y abrazó al perro.

Gordon miró a su dueña, que vestía de riguroso negro, y se prometió acompañarla y conseguir que algún día su sonrisa le volviera a iluminar.

sábado, 3 de abril de 2010

Decididamente todo le va más que ok. Sus llamadas cada vez se espacian más. El charco cada vez se llena de más agua y de distancia. Quizá el bohemio ha encontrado su hogar allí donde el sol se ve desafiado por los rascacielos.

Amplió un mes más su exposición y su ausencia. La última foto que me mandó fue hace cinco días. Se la hicieron unos amigos mientras participaba con otros alternativos como él en una maratón de speed painting tan moderno y en boga por allí, que luego expondrán en alguna galería o algún café del Soho.

Parpadeo y sigo a todos en el camino hacia el anfiteatro para la exhibición de las rapaces en completa libertad. Nos sentamos y disfrutamos del espectáculo de vuelo y sale la estrella, un águila que sube y sube y sube. El criador/cuidador nos indica que el ave ha tomado una corriente de aire y la aprovecha para gozar de su libertad. Es hermoso su vuelo y ver cómo comienza a difuminarse en el cielo. Llega un momento en que desaparece.

La exhición sigue adelante pero el águila no vuelve. Disfruta de su libertad. Quizá no quiera volver. Quizá haya encontrado una corriente que le lleva y que decide no abandonar.

Pasa el tiempo y no aparece. Termina la exhibición y los espectadores le damos por perdido. Sus cuidadores siguen su estela.

El ave me recuerda a Martín. Es libre. Buscaba su sitio y posiblemente lo haya encontrado.

- Vuelve, Milty- chasquea los dedos Rafa sonriendo.
- Es que lo del águila... ¿Crees que volverá?
- Si era feliz aquí abajo seguro que le veríamos en la siguiente demostración.- Me mira de modo enigmático para continuar diciendo: Sabes, Milty, creo que hay algo que nos une a la libertad, pero que es más fuerte lo que nos retiene junto a alguien.

Su acento italiano me resulta tan atractivo que su pensamiento brindado en voz alta me altera. Milty, estás perdida...

viernes, 2 de abril de 2010


Desde el día del lanzamiento al estrellato de Nico como monologuista en Prólogo, Lupe y yo hemos estado pegadas a Rafa y a él. En cuanto llegó Alex hicimos las presentaciones y como a él le cayeron genial nos hemos embarcado con mon ami llegado de París en uno de sus reportajes. Como yo, él ha querido explorar otros campos y probar con algo más allá de sus clásicos reportajes de moda, que aunque le llenan tanto precisa intercalar con diversos registros.

Así, esta mañana nos encontramos en el Safari Park de Aldea del Fresno acompañándole en una investigación sobre el tráfico ilegal de animales. Es descorazonante lo que los responsables le cuentan, cómo hay animales de los que se dicen que razonan que no lo son: los traficantes/maltratadores de especies que muchas veces están en peligro de extinción y que es posible que nuestros hijos nunca conozcan gracias a sus fechorías.

El Safari Madrid según nos informan es uno de los primeros centros de rescate que el Estado ha autorizado para la conservación de especies y su posterior reproducción en cautividad. Bien por ellos, que diría mi amiga Moni que está en Burkina.

Mientras Alex se queda retocando detalles del texto, en cuarteto nos montamos en el coche y disfrutamos como niños repartiendo unas zanahorias entre llamas que nos salen al encuentro y que se nota que todavía a esas horas no han sido muy visitadas, ciervos y cervatillos adorables, camellos, dromedarios, gamos y curiosas cabras. Además las avestruces y los emus comprobaron la altura del coche de Alex.

Más adelante nos internamos en el recinto de animales en libertad calificados de peligrosos: osos, hipopótamos, rinocerontes, monos y las espectaculares cebras aparecen ante nosotros. Guauuu

Miro a Rafa y me siento cómoda, se ha mimetizado con el pequeño grupo que formamos y ríe nuestras gracias. Mi móvil trae noticias de la city. ¿Ya os dije que me parecía que el bohemio pintor me leía el pensamiento?
Con la tecnología de Blogger.

Sobre mí

Mi foto
Nací un 16 de mayo de hace más de 30 años en Madrid. He asistido al cambio de la tele en blanco y negro a la de color y a la muerte de "Chanquete". He jugado incansablemente con muñequitas rubias super fashion a las que yo misma confeccionaba modelitos imposibles pero también he disfrutado como nadie probando monopatines, bicis y demás aparatejos que "mis colegas del barrio" sacaban a pasear por temporadas. Cuando me llegó el momento estudié Derecho acabando en la asesoría laboral de una Editorial de Moda. Desde la sombra escribo una columna llamada "Marea alta" en la revista para la que trabajo. Mis amigos de toda la vida me acompañan y se unen a los nuevos que surgen al andar. Mi corazón se encuentra despistado (por ahora). En este espacio contaré mis vivencias, experiencias y sensaciones. Bienvenidos a mi mundo y a mi libro blog. Si te asomas por primera vez, lee empezando desde el post más antiguo. Relájate y disfruta.

MILTYADICT@S

PORTFOLIO FOTOGRÁFICO