Hay muchas formas de disfrutar
del verano. Podemos aprovechar la
temperatura, las ganas de desconectar, el paisaje por explorar y las
alternativas que nos ofrece la gente con ideas frescas.
Por eso, me engancho al plan que
me presenta una compañera de trabajo, con un cartel muy currado por ella que
parece decirme “Ven, ven, ven”. Se trata de la I Marcha Senderista Nocturna en Herreruela de Oropesa (Toledo)
organizada por el blog www.rutasaranuelas.blogspot.com

“Sí, quiero”, digo y me apunto
recibiendo a cambio una pulserita muy chula rosa neón. Nos reunimos 112, entre
lugareños y adoptados esa noche. Salimos con ritmo.
Lo de que bajo las estrellas te
das cuenta de lo insignificante que eres y de lo inmenso que es todo lo demás
no es un mito. Allí, a kilómetros de Madrid, nada parece tan intenso.
En el grupo de cabeza en el que
me encuentro relajo mi mente. Escucho historias prestadas de otros y hasta
corre la brisa como un bálsamo.
Hacemos una parada en el pueblo
de Lagartera, famoso por sus bordados y una manzana, un phoskito y unas fotos
de grupo después, retomamos la marcha para ser sorprendidos por un gaitero
singular que nos canta y nos deja inmersos un poquito más en el espíritu
senderista.
En tres horas nos plantamos de
nuevo en Herreruela que nos premia con un avituallamiento fabuloso. Mereció la
pena.
Me siento bien. Tenía que
despejarme. Quería desatar la buena onda y lo he hecho. Si se repite, yo también. Para la próxima, os tenéis que animar.
There are many ways to enjoy the summer even
for just one weekend. We can
take the temperature, the desire to disconnect, to discover the landscape and
the alternatives that offers people with fresh ideas.
So I hooked the plan that has me a colleague,
with a sign very carefully worked through it seems say "Come, come,
come." This is the night I hiker march in Herreruela de Oropesa (Toledo)
organized by the blog www.rutasaranuelas.blogspot.com
"Yes I do", and I say I aim in
exchange for a very cool neon pink bracelet. We gathered 112 locals and adopted
that night, and walked out with pace.
So that under the stars you realize how small
you are and how huge everything else is not a myth. There, kilometers from Madrid,
nothing seems so intense.
In the leading group in which I find myself
relax my mind. I hear stories borrowed from others and to spread the breeze
like a balm.
We stop in the village of Lagartera, famous for
its embroidery. An apple, a candy and a group photo after
resumed the march to be surprised by a unique piper singer and leaves us a
little more immersed in the spirit walker.
In three hours we stood again in Herreruela
that rewards us with a fabulous supplies. It was worth it. If repeated,
me too.
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