Dicen por ahí que, a veces, todo se junta. Aunque yo lo achaco a mi pequeño tirón de orejas del cosmos este verano, cuando mi trébol de cuatro hojas ese que me acompañó toda la vida, desapareció pulverizado como consecuencia de ir de excursión por tres países, en bicicleta, con lluvia y con sol. Se quedó dividido en múltiples trozos diminutos como granitos de arena. La magia de los tréboles. Magical clovers Unos días antes de yo ser consciente de su pérdida, un coche alemán de esos que va sin límites de velocidad casi me arrolla por uno de los caminos del Danubio . ¿Tuve mucha suerte? ¿Fue eso lo que le consumió?? Camino del Danubio. Ulm. Danau´s way. Ahora paso por una fase algo supersticiosa, y eso da muy mala suerte según Papá Flinn. Efectivamente, comencé a ir a la deriva sobre todo cuando mi Iphone apagó su pantalla y no quiso nunca despertar, perdiendo contactos, música, mensajes… una ridícula tragedia dejando además en mi...