Enseguida llegaron. Amaro aparcó y se quitaron los cinturones, girándose él hacia ella. - En fin, Amaro…. - Me lo he pasado muy bien- dijeron casi al unísono. Lo que provocó que rieran. Pero él de pronto se quedo serio y acercó su cara a la de ella. La besó en los labios muy despacio, de modo delicado, y se retiró. Volvieron a sonreir y se besaron relajados. Marta observó la camisa de él, que dejaba entrever el pecho velludo, lo que la hizo estremecerse y pensar en quitársela y descubrir lo demás. La música les animó un poco más. Amaro la acariciaba seguro provocando en ella sensaciones muy agradables… Se fueron separando, sabedores de que hasta ahí podían llegar en el parking de un hotel. - ¿Quieres venir a mi casa? – él la tentó. Marta, miró el reloj y se imaginó en tres horas dando una conferencia y escuchando a otros entre bostezos. Tenía que trabajar. - Vale, vale . Pero, ¿ me vas a llamar? - Sí. - Oye, me apuntas el tuyo. No es que no me fie. Es por si necesito un abogado. - Te ...