Con el verano llegaron las terracitas plagadas de gente que ríe, las sofocantes tardes de cielo gris plomizo cargadas de electricidad que anteceden a una tormenta, los abanicos coloridos que cuando dejan de moverse provocan una sensación de calor aún más profunda, los talleres de “hazte tus propias sandalias”, el melón , la sandía, las camisetas del color del budismo (en invierno color butano), los tintos de verano, la canción que no pararemos de bailar/silbar/escuchar, los tatuajes de henna, los chiringuitos de playa (uno de los mejores inventos del ser racional), los bikinis amigos o enemigos, pisar la arena de la costa desconectando de todo para unirme con la tierra pensando que podría quedarme con los pies hundidos en la orilla mecid@ por las olas eternamente, sin pensar en nada… Y este julio me inspiran desde el blog Esta noche te cuento (ENTC) con la frase “Preferiría no hacerlo”, palabras que para mí preceden, a veces, a ese “me duele más a mí que a ti” que he ...