A estas alturas seguro que sabéis que encontrar donde soltar adrenalina, olvidarse de todo lo que nos puede preocupar, moldear el maniquí que llevamos dentro, es todo un trabajo. Me pateé mi barrio calle arriba, calle abajo buscando maceta donde estirar mis músculos. Encontré todo tipo de ofertas gimnásticas, desde las que te presentaba un instructor digno de Vogue Hommes a otro con el que te irías de copas, super simpático & mega cool, con ganas de meterte en su club … y rebuscando entre máquinas, bicis y vestuarios impolutos, encontré clases para bailar. I wanna dance¡¡¡¡ Aparté lo virtual, dejé atrás a mi adorada Eveline (what a pity¡ aunque siempre me quedan sus Masterclass)y me atreví a probar lo cercano, aquello que no me ofrecía al principio interés para, voilá!, verme sorprendida por lo estupendo que resultó lo inesperado. Conquistada me hallo por un baile que me agita y me hace reír. Claro que las risas se las debo a mi monitora que me lleva a...