Dicen que cuando intentas aprender algo, todo en tu cuerpo se enfoca hacia ese objetivo. Frío, lluvia, viento, nervios, emoción, inquietud y mucha info para mi cuerpo y mis neuronas cargadas de sensaciones en unos horas. En mis inicios sobre los esquís, mis conclusiones (entre otras muchas, ya me conocéis) son variadas: Uno. Hay otros mundos más allá del mío. Fuera del asfalto de la capital la vida transcurre a otro ritmo. Hay que ajustarse. Si nieva, ponte detrás del quitanieves y disfruta. Déjate llevar por quien entiende. Yo me pongo las botas a su criterio. Vaya, para unas prisas, ...- reímos. Querido invierno... Dos. En la nieve todo se vuelve más difícil. Mi pasión por la fotografía se diluyó al tiempo que el mercurio de los termómetros. Si hacer fotos requiere su tiempo para que luego te guste observar el resultado, con las manos bajo gruesos guantes, con dedos que no me responden, me resulta imposible. Admiro todavía más a quienes presentan preciosas i...