Mi día a día ha cambiado desde hace una semana. Como a ti imagino. Hay que quedarse en casa y mi cabecita loca y mi culo inquieto, que diría Mr. Kilombo, han reaccionado. Bueno y, mi ojo derecho (que cada vez que me agobio por dentro, cuando me puede esa sensación de vértigo pero mala, porque lo de alrededor parece que no funciona) detecta mi decaída vital y me pica y se pone rojo. Pero para eso tengo colirio, tranqui. En fin, que estar en casa confinada me ha cambiado en cuanto a hábitos. Sin embargo, he descubierto que hay una agenda paralela. Unas actividades que me llenan y que sé que me alivian. Ya sé que estar con los míos es una suerte, pero para esos momentos en que necesito evadirme, tiro de esta agenda aunque en plan Carpe diem. Si me ape me apunto y si no, no pasa nada. Mis gustos son míos y, por tanto, no quiere decir que todo te vaya a apasionar; sin embargo, me veo en la obligación de compartir todo lo que en ocho días de cautiverio me alegra el día. Dramatic (...