Nunca me llamó la atención Frida Khalo, la pintora y poetisa mejicana. Me parecía extravagante, una pasada de vueltas, un espíritu extraño. Sin embargo, en estos días en sus letras solo veo colores que vibran. Hay muchas razones para acercarme a su mundo de gramática irreverente, brillante, optimista y rompedora. Aproximaos también si no lo hicisteis ya, sobre todo en días que se tornan del color del regaliz. Horas en las que cogerías una maleta para perderte y a lo mejor así te encontrabas. Instantes en que te das cuenta que ya no eres una niña, que no todo el mundo es como te imaginas que es y sin embargo, tú sigues ahí porque sufres del mal de las ideas fijas, eres transparente y todavía crees en unicornios. Como es de esperar el instinto de supervivencia te hará respirar hondo y quizá como escribió Murakami, exhalar “un suspiro tan largo y hondo, que si se hubiera prolongado en línea recta, habría llegado hasta la luna”. Y de vuelta, c...