Ir al contenido principal

Entradas

Marea alta Cosecha de una vida (Epílogo)

Para mi columna de la Revista me encargaron que escribiera sobre los vinos de Madrid, debido al alza del enoturismo, es decir, de la visita de Bodegas y cata de vinos para no necesariamente expertos, que se está poniendo tan de moda. Visité una preciosa Bodega situada en la zona norte de Madrid que me sugirió la siguiente historia. Cosecha de una vida. (Lee post anteriores. 1ª, 2ª, 3ª, 4ª y 5ª parte). La primavera había llegado. Se adivinaba en el paisaje, en la temperatura y hasta en el aire. Jorge y Charly vestidos de chaqué dirigieron sus pasos a través del pasillo de tierra, que crujió bajo sus pies. En las manos de Charly una botella contenía la sangre de sus mejores uvas, con una etiqueta que rezaba “Boda de Blanca y Jacobo”. Introdujeron la nueva pieza en el joyero de su padre, junto a otra botella que recordaba la decisión de Charly de quedarse. Su madre desde la lejanía, distinguió las dos figuras y le pareció que el tiempo no había pasado: Jorge y Carlos se dirigían a su ama...

Marea alta Cosecha de una vida (5ª parte)

Para mi columna de la Revista me encargaron que escribiera sobre los vinos de Madrid, debido al alza del enoturismo, es decir, de la visita de Bodegas y cata de vinos para no necesariamente expertos, que se está poniendo tan de moda. Visité una preciosa Bodega situada en la zona norte de Madrid que me sugirió la siguiente historia. Cosecha de una vida. (Lee post anteriores. 1ª, 2ª, 3ª y 4ª parte). Pasadas unas horas, Jorge volviendo de su salida con amigos, observó una pequeña luz que se filtraba desde la bodega. - Pero, Charly… – miró entonces a su hermano mayor con ternura. Se parecía a su padre tanto, que por unos instantes, dudó de lo que veía. Le recogió y casi se lo echó encima para llevarle a su habitación, esperando que su madre no lo viera así. - ¡Hola Jorge! Te quiero mucho. Os quiero a todos.- estaba ya en el estadio del amor sin límites, pensó Jorge. Con éxito, aunque habiéndose abrazado y besado, tanto como casi para recuperar los años de ausencia, consiguió el hermano pe...

Marea alta Cosecha de una vida (4ª parte)

Para mi columna de la Revista me encargaron que escribiera sobre los vinos de Madrid, debido al alza del enoturismo, es decir, de la visita de Bodegas y cata de vinos para no necesariamente expertos, que se está poniendo tan de moda. Visité una preciosa Bodega situada en la zona norte de Madrid que me sugirió la siguiente historia. Cosecha de una vida. (Lee post anteriores. 1ª, 2ª y 3ªparte). Se hizo de noche y de nuevo, todos junto con Jacobo, el novio de Blanca, se reunieron frente a la mesa para degustar lo preparado por Piedad. Ahora que todos conocían lo de su tío, estaba más tranquilo. Se había quitado un gran peso de encima. Sin embargo, sospechaba que su madre no estaba muy contenta. No le había dirigido la palabra en toda la noche. Finalizada la cena, Charly y su madre se quedaron solos. Ella apuraba poco a poco su copa de vino. No le miraba. Se limitaba a pasear sus ojos por el silencioso salón. - ¿Qué te pasa, mamá? Porque me estás poniendo nervioso. Dime qué te pasa. – ante...

Marea alta Cosecha de una vida (3ª parte)

Para mi columna de la Revista me encargaron que escribiera sobre los vinos de Madrid, debido al alza del enoturismo, es decir, de la visita de Bodegas y cata de vinos para no necesariamente expertos, que se está poniendo tan de moda. Visité una preciosa Bodega situada en la zona norte de Madrid que me sugirió la siguiente historia. Cosecha de una vida. (Lee post anteriores. 1ª y 2ªparte). Tras la conversación con su madre, hizo algunas llamadas a compañeros evitando implicarse. A la hora de la comida, el calor era asfixiante en el exterior, si bien en el porche, rodeados de parras, la temperatura era ideal. La deliciosa comida preparada por Piedad, que era quien se ocupaba de la casa y de la comida, puesto que su madre pintaba muy bien pero cocinaba fatal, agradó a todos. El ambiente tenso de la mañana pareció haber desaparecido y aunque tristes, por el enorme vacío dejado por su padre, trataban de reír y animar a su madre. La sobremesa se alargó hasta bien entrada la tarde recordand...

Marea alta Cosecha de una vida (2ª parte)

Para mi columna de la Revista me encargaron que escribiera sobre los vinos de Madrid, debido al alza del enoturismo, es decir, de la visita de Bodegas y cata de vinos para no necesariamente expertos, que se está poniendo tan de moda. Visité una preciosa Bodega situada en la zona norte de Madrid que me sugirió la siguiente historia. Cosecha de una vida. (Lee el post anterior. 1ª parte) Se despertó en su cama, en la de cuando era un chaval. La casa en el centro de Madrid que le supuso su independencia la había vendido ya hacía dos años, la última vez que estuvo en España. Ahora estaba allí de nuevo, en las afueras. Los techos eran muy altos. Era una sensación rara pues ya se había acostumbrado a su piso de Nueva York, que aunque bien situado, era pequeño y de techos algo bajos. La casa de sus padres, en este momento, con la distancia, parecía enorme. No sabía qué hora podía ser. Las contraventanas de madera evitaban que el sol diese alguna pista. Oía a su madre. Con su voz cantarina, ...

Marea alta Cosecha de una vida (1ª parte)

Para mi columna de la Revista me encargaron que escribiera sobre los vinos de Madrid, debido al alza del enoturismo, es decir, de la visita de Bodegas y cata de vinos para no necesariamente expertos, que se está poniendo tan de moda. Visité una preciosa Bodega situada en la zona norte de Madrid que me sugirió la siguiente historia. Cosecha de una vida. El sol se reflejaba en los cristales del Aeropuerto de Barajas. Los aviones despegaban cada poco tiempo. Su sonido resultaba casi rítmico. A pesar de que había dejado Madrid hacía tres años era como si el tiempo no hubiese pasado. Pensándolo bien, el cambiar de residencia fue una decisión poco meditada, puesto que el trabajo que le ofrecían en Nueva York era tan apetecible que cuando informó a los suyos de las condiciones, no se plantearon lo que pasaría en el futuro, las llamadas, los correos electrónicos y la nueva situación que se dibujaba para los meses, y quizá como luego resultó, para los años venideros. Se aflojó la corbata y la ...

Sin noticias, pero te sigo (II)

Definitivamente lo de la llegada por Navidad del fantasma del pasado nos ha tocado la fibra sensible. En casa de Alex quedamos para cenar. Degustamos unos espaguetis alla Norma con un vino rosado que hemos subido del nuevo restaurante siciliano de la esquina. Si os preguntáis por qué no una pizza, es que no conocéis a Vincenzo, el dueño del local, pues lo primero que te suelta cuando al leer su carta no encuentras las pizzas es "Somos de Sicilia. Aquí no hacemos pizzas", en un perfecto español que da miedo. El resto te lo tendrá que decir por signos. No sabe más. Alex nos ha planteado el que puede que Jaime vuelva para quedarse. Nos hemos mirado y como en las películas sensibleras nos hemos apretado la mano. Sin avisar, "el que vuelve" se coló en nuestras vidas, en nuestras relaciones e hizo un intento de hacerlo en nuestra cama. Alex nos lo vendió desde la Revista y se nos acercó tanto que casi nos quema. Jaime jugó a dos bandas y media, ya que Inés se retiró cuand...